Unas pocas horas más tarde, la camioneta se detuvo, y Víctor y yo nos bajamos, yo llevaba a Pinki en el bolsillo, como en las películas. Al acercarnos un poco más a las vías del tren vimos como nuestro vagón estaba ahí parado, y como Mirella y Alfonso se montaban en él sigilosamente, eso significaba que el tren iba a salir ya, Víctor y yo nos miramos y fuimos sin hacer ruido para subirnos al tren, cuando nos dirigíamos hacia el vagón, el tren se puso en marcha, Víctor y yo corrimos como nunca, y conseguimos llegar, dándoles a Mirella y a Alfonso un buen susto. Pasó el tiempo y les explicamos entre Víctor y yo todo lo que sucedió.
-Estoy cansada, voy a acostarme. –Dije mientras bostezaba.
Víctor me siguió a la cama, también debería de estar cansado, después de tanto esfuerzo habíamos encontrado el vagón y ya podíamos estar tranquilos, además, a Pinki parecía que le gustaba el lugar, no paraba de dar vueltas. Cuando estaba ya acostada miré a Víctor, él me sonrió como siempre, con la sonrisilla torcida de malote. Entonces yo me sentía segura, y me acurruqué en su pecho mientras él me rodeaba con sus brazos. Ojala pudiese escuchar sus pensamientos. Entonces abrí los ojos y me vi en mi cuarto, rodeada de mis cosas, miré corriendo y no llevaba el colgante puesto, me levanté y estaban las manchas de rímel en la almohada de estar llorando. ¿Acaso todo había sido un sueño? Victor, Axel, Mirella, Los Hunters… ¿Era todo sacado de mi imaginación?
-No volveré a verle, no podré bes… ¡JODER! –No podía ser, había sido todo tan real, no podía ser un sueño. Cogí mi chaqueta y me fui corriendo, de pronto una presión en el pecho, no podía respirar, todo se volvía oscuro, me caí de rodillas y…
-Carolina, ¡Carol!... ¡CAROOOOLINA!... –Entonces abrí los ojos, y vi a Víctor llamándome. No me lo podía creer. Una pesadilla. Me sentía la mujer más afortunada del mundo, sonará raro, pero estaba mejor al lado de Víctor en un tren, que en mi habitación con todas las comodidades del mundo.
- ¿Una pesadilla? Te vi llorando y… -Le interrumpí, fue en ese momento en el que me di cuenta de que estaba enamorada de él, que no podía pasar ni un segundo separada de su lado, y sí, le interrumpí besándole, porque era lo que más estaba deseando en ese momento.