viernes, 1 de abril de 2011

7#

Me desperté cuando ya había amanecido, a mi lado no estaba Víctor, lo busqué por todo el portal y no lo veía, así que fui por los alrededores, y para mi sorpresa me lo encontré bañándose en el río que pasaba por el pueblo, le miraba como le resbalaba el agua por sus abdominales, no muy machacados, pero lo suficiente. En ese momento noté como si solo estaba el, y... me caí. Rápidamente me levanté roja, por vergüenza, y me fui mientras Víctor seguía riéndose. Una media hora más tarde retomamos el camino a ver si encontrábamos algún tren que nos pudiera llevar hasta Mirella y Alfonso; Pronto llegamos a un pueblo, el cartel de entrada estaba pintado, pronto vimos una parada de trenes de mercancía así que nos escondimos cerca para oír de que hablaban:
-¡No me jodas! ¿Hago todo este viaje para que ahora lleguen podridas? Pues yo ya he entregado mi mercancía ¡Arregleselas usted!
-¿Entonces ahora tengo yo que ir a hablar con su jefe? Bueno, tampoco tengo nada mejor que hacer aquí, en este pueblo que hay cuatro gatos.
-¡Mejor! Porque aún tengo que ir por Francia. Espero que la demás mercancía no esté podrida. ¡Hasta luego!

En unos veinte minutos el maquinista volvió a ponerse en marcha y yo intenté leerle el pensamiento al granjero. Pero no lo conseguía, estaba muy lejos de mí. Así que decidí acercarme más hacia el despacho en el que se había metido, si que se diera cuenta victor.Me acerqué a la ventana y vi que había piso de arriba con unas escaleras muy cutres así que pegué un saltito muy pequeño para subir mi culo al borde de la ventana y asomarme a lo que parecía ser un desván, no sé como ese saltito se convirtió en una hostia monumental contra el escritorio del despacho, oí como bajaba las escaleras así que me escondí en el armario y pude oír perfectamente sus pensamientos, aparte de chorradas de abuelo oí que  iba a ir a Soria, la capital, donde estaba el director de todos los trenes del numero 680 al 910. ¿680? ¿De que me sonaba ese numero? ¡Era el de nuestro vagón! ¡Con algo de suerte aún estaría allí el tren. Cuando se lo conté a Víctor dijo con ironía "Y como vamos a ir, ¿robamos un coche?" Eso nos dio una idea y acabamos montados en la parte trasera de la camioneta del granjero, llamado Óscar. Estábamos rodeados de mugre y mierda, literalmente, de repente me dí cuenta de que Víctor me miraba fijamente con una sonrisilla en la cara.
-¿Que miras?
-Lo gua... nada.
-¿Enserio? ¡Algo escondes tonto!
-Pues lo guapa que eres.
-No...No lo dirás enserio... -Me sonrojé tanto que solo quería parar la conversación.
-Si lo digo enserio. -Se me acercaba poco a poco. Mi corazón iba a cien cuando vi eso y empecé a gritar como una loca. Víctor lo miró y dijo: -No te preocupes, es solo una rata, mira cógela. Y dijo algo en bajo, creo que dijo "que corta rollos la ratuza esta" Y la rata se te atiró a la mano, yo la cogí y la acaricié, que mona.Creo que me la voy a quedar.

Y la llamaré Pinki.